Para una persona neurodivergente, su propia casa puede estar llena de estímulos invisibles que agotan su energía y gatillan crisis ( como luces parpadeantes de forma imperceptible o exceso de ruidos). En KORU adapatamos el entorno controlando la iluminación , la acústica y la distribución para eliminar la sobrecarga sensorial.
Transformamos el hogar en un refugio predecible, seguro y generador de calma.